system_restore --point-zero no es factory_reset.
La diferencia es crucial y tardé en aprenderla.
El factory_reset borra todo. Volvés al estado de fábrica, sin historial, sin configuraciones, sin los archivos que fuiste acumulando. Es la opción para cuando querés que parezca que nada pasó. Para cuando la narrativa es: esto no existió, yo no era así, ese período no forma parte de mí.
El system_restore --point-zero hace otra cosa: volvés a un punto de partida, pero te llevás los logs.
Los logs son lo que aprendiste. Los logs son el registro de los errores, los crashes, las correcciones. Sin los logs, el sistema que reinicia está condenado a repetir exactamente los mismos fallos porque no tiene información de qué falló antes.
Quería empezar de nuevo. No quería olvidar por qué.
El último día del año fui a caminar solo por el centro. Hacía calor. Buenos Aires en diciembre tiene ese calor húmedo que se pega a la ropa y a los pensamientos. Caminé sin destino durante dos horas, que es mi forma de hacer las paces con algo que no sé cómo procesar de otra manera.
Hice el inventario mental que hago al final de los años difíciles: qué perdí, qué gané, qué sigue pendiente, qué ya no tiene solución y hay que catalogar como cerrado.
La lista de pérdidas era larga. Algunas las elegí, otras me eligieron. Un vínculo que no sobrevivió al cambio de permisos. Una versión de mí mismo en la que invertí mucho y que tuve que descartar de todas formas. Meses de productividad durante el proceso de recuperación que en el papel parecen tiempo perdido.
El tiempo del duelo siempre parece tiempo perdido desde afuera.
Pero la lista de lo ganado era diferente. No más larga, necesariamente. Diferente en calidad. Más sólida. Las cosas que tenía al final de ese año no las tenía porque me las habían dado o porque las había conseguido por reflejo de supervivencia. Las tenía porque las había elegido, construido, protegido.
Hay una diferencia enorme entre tener algo y haber sobrevivido a no tenerlo y haberlo elegido de todas formas.
El point-zero no es el punto antes del caos. Es el punto después de él, cuando ya corriste el fsck, ya hiciste el shred, ya aplicaste los nuevos permisos. Es el punto donde el sistema tiene toda la información del pasado disponible como logs y puede, por primera vez, tomar decisiones realmente informadas sobre el presente.
En algún momento de esa caminata me senté en un banco que daba al río. El río en la noche es casi negro. Pensé en el niño del 0x01 que llegó al mundo con un stack trace heredado que no pidió. Pensé en todos los errores que vinieron después, los propios y los ajenos, los que causé y los que recibí.
No sentí resentimiento. Eso también fue nuevo.
Sentí algo más parecido a la gratitud por los datos.
Porque cada error, cada crash, cada cosa que funcionó mal y dejó registro, era información. Era el sistema aprendiendo. Era yo, de alguna manera retorcida y costosa, aprendiendo a existir mejor.
Empecé el año siguiente con los logs guardados y los permisos corregidos.
Por primera vez en mucho tiempo, el uptime proyectado parecía indefinido.
Acceso restringido — este log requiere licencia.
> buy --unlock ./logs/ [OK]